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La Casa Azul de Frida Kahlo, presente en NY

Jardín Casa Azul de Frida Kahlo

La Casa Azul de Coyoacán de Frida Kahlo tiene durante unos meses su réplica neoyorquina gracias a una exposición en el Jardín Botánico de Nueva York, que se llena de índigo, cactus y girasoles para explorar la fascinación por la naturaleza de la genial artista.

“Frida Kahlo: Art, Garden, Life” se acerca así a la obra de la pintora mexicana más internacional a través de una aproximación nunca vista hasta el momento: recrea meticulosamente el jardín de la Casa Azul, donde vivieron durante una gran parte de su vida Kahlo y su marido, el muralista Diego Rivera.

“Para Frida Kahlo la naturaleza era muy importante porque era un medio para explorar y expresar que nuestras vidas son una interdependencia de sentidos opuestos entre el mundo humano y el mundo natural, entre la vida y la muerte, entre el hombre y la mujer”, explicó la curadora de la muestra, Adriana Zavala.

La muestra del jardín botánico, en el condado neoyorquino del Bronx, cuenta, entre otros objetos relacionados con el mundo vegetal, con una réplica exacta de las herramientas de pintura que utilizaba en exterior y una versión a escala de la pirámide de la Casa Azul, creada originalmente para exhibir el arte prehispánico de Diego Rivera.

Conexión con la naturaleza

La profunda conexión con la naturaleza es evidente en la extensa obra de Kahlo, pues los dolores que le persiguieron toda la vida tras el fatídico accidente que sufrió a la edad de 18 años la empujaron a buscar un refugio y una inspiración en el exterior de su domicilio en Coyoacán, convertido ahora en el Museo Frida Kahlo. El mundo natural para ella era una fuente de nutrición de creatividad”.

Ella expresaba todo esto a raíz de las plantas y del mundo natural, le encantaban los animales y su jardín. Es muy obvio que el mundo natural para ella era una fuente de nutrición de creatividad y lo plasma en sus obras de artes”, señala Zavala.

El Jardín Botánico de Nueva York acompaña su particular Casa Azul con una cuidadosa selección de catorce pinturas y dibujos en papel que evidencian el imaginario natural de Kahlo y que, pese a que se concentra en obras menores procedentes de colecciones privadas, contiene Autorretrato con collar de espinas y colibrí (1940).

“Creo que pensaba que ella misma era una planta. Parece un ser sobrenatural, está dentro de las plantas como si ella misma fuera una flor”, aseguró Zavala sobre este conocido autorretrato en que parece que la vegetación y los animales que la rodean amenazan con devorarla.

La exposición, la más grande dedicada a Frida Kahlo en más de diez años en Nueva York, demuestra la fascinación que la figura de esta controvertida artista despierta en Estados Unidos, país donde residió y expuso durante varias temporadas y donde sigue siendo la artista latinoamericana más cotizada.

La exposición, que se podrá visitar desde el próximo 16 de mayo y hasta el 1 de noviembre, sigue la línea de otras muestras que el Jardín Botánico de Nueva York ha dedicado a personajes tan emblemáticos como Claude Monet o Charles Darwin.

Con información de: 20minutos.com.mx