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Mercado de Coyoacán, historia de su fundación

Por Marisol Zenil

El Mercado de Coyoacán es uno de los más representativos lugares del barrio que no debes perderte, ya sea para disfrutar de su colorido, la variedad de los productos y la buena comida de las fondas que hay en él. Definitivamente, un lugar lleno de tradición e historia.

Todo comienza en el año 1900, cuando ya hay registro del “Tianguis” que años después se convertiría en el pintoresco mercado que vemos hoy. Este primer “establecimiento” estaba conformado por una serie de puestos ambulantes que se colocaban al costado norte de la Parroquia de San Juan Bautista -hoy paso peatonal que conecta Caballo Calco con Felipe Carrillo Puerto-, donde después se instalaron unos curiosos kioscos hechos de madera, con techumbre a doble agua y tejas, conocidos por los vecinos como “las barracas”, y donde se ubicó en algún momento la heladería “La Siberia.

Los viernes día de Tianguis, la plaza, hoy jardín Hidalgo se llenaba de algarabía, pues los comerciantes y vecinos ocupaban todo el lugar. Pero a pesar de la excelente ubicación, con la entrada del nuevo siglo y los proyectos de modernidad patrocinados por el gobierno del General Díaz, el “Tianguis” se vio afectado por la colocación de las vías del tranvía, pues la ruta marcada pasaba a pocos centímetros de los puestos, lo que era un gran peligro para todos.

Por ello en 1907 se decidió que el mercado de Coyoacán se trasladara a la plaza de la Conchita, pero los vecinos de los alrededores se opusieron rotundamente al cambio, incluso impidieron que los comerciantes se instalarán. Por lo que Porfirio Díaz tuvo que comisionar a Arturo Ibáñez, Director de Obras de la ciudad, para cancelar de forma inmediata la orden. El “Tianguis” regresaría al centro de Coyoacán, pero no se instala en el lugar de siempre, sino que ocupa un espacio sobre Caballo Calco pegado al muro perimetral de la parroquia.

En los meses posteriores los comerciantes y vecinos se vieron beneficiados por el cambio, pues gracias a la cercanía con la barda perimetral pudieron no sólo instalar sus puestos sino colocar lonas que los protegieran de las inclemencias del clima. Desafortunadamente un día el viento venció la barda perimetral provocando un gran incidente y muchos heridos. Este suceso desató la exigencia de los pobladores de Coyoacán por un espacio adecuado para el “Tianguis”.

Respondiendo a esta necesidad, las autoridades hacen uso de un predio ubicado en Cuauhtémoc y Aguayo. Un terreno con una extensión de 3 mil metros cuadrados, que habían adquirido de un particular en 1901 y que originalmente estaba destinado a ser la prefectura de Coyoacán. Comenzaron los trámites y gestiones para la construcción de un inmueble que se convirtiera en uno de los primeros mercados de la demarcación.

El proyecto del mercado de Coyoacán comenzó casi de inmediato, tuvo un costo de 30 mil pesos. Se tenía previsto que se inaugurara en 1911, pero la construcción se retrasó, provocando multas a los constructores, siendo hasta finales de 1912 que abrió sus puertas. El lugar se nombró “Mercado Luis Mondragón”, en honor a quien fuera presidente municipal de Coyoacán.

El edificio se diseñó con ventanales que cubrían casi la totalidad de los muros y dos puertas: una sobre Cuauhtémoc y otra sobre Aguayo. En el centro había una pequeña fuente de cantera; en la parte posterior (donde hoy están las canchas del gimnasio) había un espacio destinado a las carretas y los animales de tiro que se encargaban de la recolección de basura.

En la misma cuadra se encontraban varios establecimientos como  “la Reforma” dedicado a la venta de materias primas y la biblioteca Ignacio Ramírez que dio un efímero servicio durante los años 40, y cómo olvidar a la pulquería “La Camelia” -ubicada donde hoy está la taquería Don Manolito-. Tiempo después se hizo una remodelación al mercado de Coyoacán, se redujeron las ventanas y se cerró la puerta que estaba sobre Aguayo.

Para este momento, éste había rebasado por mucho su capacidad, los locatarios tomaron las calles aledañas, Cuauhtémoc, Aguayo, Malintzin, llegando incluso hasta Belisario Domínguez, por ello se decidió buscar un lugar más amplio para que albergará a todos los comerciantes. Después de ser desocupado, este predio se reutilizó y en 1962 reabrió sus puertas como gimnasio.

Comenzó así la búsqueda de un terreno que tuviera la extensión suficiente para llevar a cabo tal proyecto. El espacio que se eligió se encuentra entre las calles Allende, Xicoténcatl, Abasolo y Malitzin. Este predio, más lo que hoy es el Jardín Allende y la cuadra donde está el Instituto Juárez, eran del mismo dueño. “Existe un rumor de que las autoridades no cubrieron el pago por la compra y que el dueño en un acto de buena fe decidió donar la extensión de tierra que hoy es el Jardín Allende, a condición de que las autoridades saldaran la deuda que tenían con él”, nos cuenta Alfonso Estrada, vecino de Coyoacán.

Al iniciar la década de los 50 comenzó la planeación, que de acuerdo con las nuevas políticas de bienestar que tenían como objetivo satisfacer las necesidades de servicios adecuados para la población, establecidas durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines, llevó a la contratación de despachos de arquitectos renombrados para la construcción de espacios públicos.

El diseño y la construcción del mercado de Coyoacán inició en 1955 y quedó a cargo de los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Félix Candela, quienes contaron con la colaboración de Rafael Mijares. La concepción de la idea se realizó a partir de la configuración de los “Tianguis ambulantes”, donde se empleaban toldos de lona para cubrir a los clientes y a las mercancías de las inclemencias del clima.

Mercado de Coyoacán un lugar con historia y tradición

Foto: Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez

“Por ello, las cubiertas son delgadas tal como las velas de barco, pero materializadas en concreto armado, siguiendo la línea de creación de Félix Candela, con sus ampliamente usadas sombrillas, donde la ligereza visual se empata con la resistencia de los materiales, constituyendo una gran innovación que daría identidad a muchos espacios arquitectónicos de la época”1.

Foto: Borrador de parte de la estructura del mercado hecha por Felix Candela

Foto: Borrador de parte de la estructura del mercado de Coyoacán, hecho por Félix Candela

Se inauguró el 6 de octubre de 1956, junto al edificio ubicado en la parte posterior del predio que se remodeló y reabrió sus puertas como la escuela Luis Hidalgo Monroy. Alfonso Estrada recuerda sobre la inauguración: “La celebración fue única, todos los vecinos asistieron. La reina del evento fue una joven llamada Rosita, elegida entre los familiares de los locatarios. Su familia aún conserva su puesto en el mercado”.

Foto del libro: "Félix Candela, 1910-1997. El dominio de los limites".

Foto del libro: “Félix Candela, 1910-1997. El dominio de los limites”. Vista del mercado previo a la inauguración.

El nuevo espacio estaba conformado por 5 áreas definidas de acuerdo a su uso, en función de las necesidades de los locatarios y de los productos a vender. Los locales que daban hacia las calles Malitzin y Allende daban la bienvenida a los visitantes. La zona techada distribuía en hileras de 4, 6 u 8 locales o “lotes de islas” destinadas a comercios varios. El área al aire libre que conservaba el aspecto de “Tianguis”. Los locales de venta de comida y finalmente el lugar destinado para las oficinas administrativas, sanitarios, bodegas de abasto y la zona de los contenedores de basura.

Foto: Revista Architecture d'aujourd'hui No. 109, Sept. 1963

Foto: Revista Architecture d’aujourd’hui No. 109, Sept. 1963 vista del interior previo a la inauguración.

El mercado funcionó varias décadas de esta forma, pero en 1988 se le realizó una remodelación general con la finalidad de modernizarlo. El cambio más significativo fue que se techó el área al aire libre. A lo largo de los años siguientes el inmueble ha sufrido varias modificaciones a manos de los locatarios con la intención de adecuarlo a sus necesidades, mismas que han dado vida al mercado de Coyoacán   que podemos disfrutar hoy en día.

Bibliografía:

Entrevista a Alfonso Estrada, 11 de octubre 2017

  1. Arq. Martínez L. Flor (2017) Investigación histórica, valoración, dictamen y propuesta de intervención para revitalización. Objeto de estudio: Mercado Coyoacán. UAM, CDMX.

 

Fotos:  Acervo Alfonso Estrada