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Recuerdos de Antaño: Los paseos en bici por el Jardín Centenario.

El Jardín Centenario ha sufrido innumerables transformaciones, quizá el más significativo ocurrió a raíz de aquella curiosa anécdota que involucró a un no muy sobrio Victoriano Huerta, su automóvil y la que en ese entonces era la barda perimetral del atrio de la parroquia de San Juan Bautista, se dice que el general chocó contra el muro y al otro día mandó derribarlo.

Así, el antiguo camposanto se convirtió en un jardín, aunque por un largo tiempo sólo llevaría el nombre, pues estaba formado por un terreno accidentado sembrado de frondosos fresnos y cedros. El piso estaba lleno de pasto, plantas silvestres y restos de tumbas, que constituían dos prados  rectangulares  divididos por una ancha  avenida central, que iba de la calle Centenario hasta el templo parroquial, y que estaba limitada por algunos árboles.

Estas condiciones particulares no eran impedimento para que vecinos y visitantes pasearan por el centro de Coyoacán. Una de la actividades más recordadas por los habitantes de nuestro barrio, es sin duda los inolvidables paseos en bicicleta que durante muchos años niños y jóvenes disfrutaron cada fín de semana.

Puntualmente cada domingo, desde muy temprano numerosas familias llegaban con sus bicicletas muy limpias y aceitadas.  Toda la parte central se convertía en un ciclódromo, un constante ir y venir animaba la pista.Las persona mayores sentadas en las bancas se divertían mirando a los ciclistas en sus idas y venidas.

Y por supuesto cómo olvidar, para los que no tenían bicicleta propia, había dos agencias  una en la calle Caballo Calco  y la otra sobre Avenida Juárez, donde por 20 centavos podías alquilar una durante una hora. Aunque esos vehículos no eran nuevos y en ocasiones provocaban una colisión por tener los frenos en mal estado, cumplían su cometido dándole a su ocupante una mañana de diversión.

Así domingo a domingo, la plaza central se llenaba dando una actividad inusitada al tranquilo Coyoacán de aquellos tiempos.

 

Información: Aguilar, F. José Luis (1994)  Coyoacán de mis recuerdos. 51-54.