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El legado de Segismundo Wolff… la colonia del Carmen

Conocer la historia de una de las primeras colonias de la Ciudad de México es interesante; ser parte de ella y ayudar a que se construyera debe ser fascinante.

Así le sucedió a Segismundo Wolff Loewenstein. Un comerciante alemán que a finales del siglo XIX contaba con extensos terrenos en el pueblo de Coyoacán.

Nacido en 1850 en Bremen, Alemania, y casado posteriormente con Emilia Badillo, vivió en la Plaza Hidalgo número 2 en la villa de Coyoacán, edificio entre el Banamex y la casa municipal.

Segismundo Wolff donó más de 300 mil metros cuadrados –el trazo de las calles de la colonia del Carmen- en beneficio de la comunidad coyoacanense. Descarga el documento de la superficie donada. Una de las propiedades fue lo que ahora conocemos como el campo “La Fragata”, ubicado en el corazón de esta colonia, rodeado por las calles Abasolo, Londres, Gómez Farías y París.

Plaza Carmen Romero Rubio, Coyoacán

Plaza Carmen Romero Rubio, Coyoacán

De esto, existe un documento del año 1910 donde se avala que Wolff cede al ingeniero Guillermo Beltrán y Puga, Director General de Obras Públicas del Distrito Federal,  el terreno con una superficie de 10 mil metros cuadrados para volverlo la plaza “Carmen Romero Rubio de Díaz”. Este proyecto, tristemente, fue abandonado por las autoridades entre los años 1920 y 1930. Entonces se le conoció por los vecinos como plaza “Segismundo Wolff”.

Hasta que el 1 de febrero de 1930, el señor Quintana y los ingenieros Corbala y Wolfer, oriundos de Coyoacán, lo reacondicionaron como un deportivo en beneficio de los habitantes de la zona, volviéndolo el campo “La Fragata”, a pesar del nombre que Wolff había solicitado se le pusiera: “Plaza Carmen Romero Rubio de Díaz”.

Puesto de aguas en un partido de béisbol en el deportivo la Fragata, en la década de 1930.

Puesto de aguas en un partido de béisbol en el deportivo la Fragata, en la década de 1930.

 

Jugadores de béisbol en La Fragata

Jugadores de béisbol en La Fragata

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“La plaza Segismundo Wolff se ha transformado para convertirse en un campo deportivo magníficamente acondicionado, en el que diariamente se practican el béisbol, fútbol y otros deportes”, se lee en un diario de la época.

Desde entonces, sus instalaciones han ido mejorando, como la edificación de los baños y vestidores en julio de 1945, y la construcción de un pozo que surte de agua a la colonia del Carmen.

Construcción de baños y vestidores, Julio de 1945

Construcción de baños y vestidores, Julio de 1945

Pozo de agua

Pozo de agua

 

 

 

 

 

 

 

El 18 de mayo de 1907, Segismundo Wolff realizó otra donación donde ahora se encuentra la escuela primaria “Protasio Tagle”, correspondiente a la manzana 85 de la colonia del Carmen, Coyoacán, lo que hasta entonces era la “Hacienda de San Pedro Mártir”. En esta propiedad, comenzaron los trabajos de construcción en agosto del mismo año a cargo del ingeniero Rafael M. Vázquez.

Además, para las fiestas del centenario de la Independencia de México en 1910, donó $150 pesos.

También dio parte del panteón de Xoco, ubicado en Río Churubusco y Av. México-Coyoacán. Un terreno que medía 20 mil metros cuadrados. Igualmente, Segismundo Wolff cedió al gobierno federal a título gratuito el terreno llamado Santa Rosa de la municipalidad de Coyoacán, el cual habría que dedicarse a la formación de un nuevo cementerio.

Construcción de la barda del panteón de Xoco en la Del. Benito Juárez, 21 abril 1938

Construcción de la barda del panteón de Xoco en la Del. Benito Juárez, 21 abril 1938

Construcción de la barda del panteón de Xoco en la Del. Benito Juárez, 21 abril 1938

Construcción de la barda del panteón de Xoco en la Del. Benito Juárez, 21 abril 1938

 

 

 

 

 

 

 

Conforme a las bases generales del trazo de la colonia del Carmen, se cita en la base número 12 que “todos los lotes y terrenos donados sólo podrán destinarse a los objetos para los cuales el propietario los cede, en ningún caso se les dará otra aplicación, porque si esto se intentara alguna vez, el propietario tendrá derecho a exigir la devolución del terreno o construcciones que tenga en cualquier tiempo”.

Es gracias a todas las donaciones de Segismundo Wolff que el gobierno de México pudo construir una de las primeras colonias bien trazadas en la Ciudad de México, trayendo gran modernidad a la zona.

“Como coyoacanense creo que es justo un reconocimiento a un personaje que ha sido olvidado… pero nunca es tarde. Para las personas que no lo conocieron, quisiera que sepan que es momento que la historia de Coyoacán no lo olvide.

Gracias a la familia Wolff (en especial a la nieta de Segismundo, Margarita, y a sus bisnietos Hortensia y Rafael) por proporcionarme una fotografía de él para compartirla con ustedes.

Si deseamos ver lo que hemos logrado, hasta ahora se podrá apreciar. Algunas palabras se borraron con el paso del tiempo, pero las que más destaquen quedarán impregnadas en el papel”.

Escribe Alfonso Estrada, coleccionista de fotografías y documentos históricos de Coyoacán. También vecino de la colonia del Carmen.